May 13 2009

PhD Update: I hate Corpbanca

Título alternativo: Cómo perder toda la mañana tratando de conseguir un documento, para finalmente no conseguir nada más que un dolor de cabeza.

La historia es así: entre otros muchos documentos que necesito para la visa de estudiante para USA, necesito una carta del banco, firmada por un “bank officer”, que diga cuánta plata tengo disponible en mi cuenta corriente.

Suena simple. Lo difícil: la carta tiene que estar en inglés.

Y en estricto rigor, ni siquiera tiene que ser una carta, aparentemente me sirve un estado de cuenta. En inglés.

Fui al banco a averiguar, y me dijeron que no podían hacerme una carta en inglés, y que sólo podían entregarme una cartola con el saldo de mi cuenta corriente. Le pregunté a la gente que hace el trámite de visa en UNC, y me dijeron que eso me servía, pero que tenía que estar en inglés… y si no, entonces tenía que enviar una traducción oficial.

Las traducciones oficiales las hace el Ministerio del Interior. Asi que hoy me armé de ánimo, y partí a conseguir los papeles tempranito.

Primero, al banco. Pedí una “cartola resumida” donde sale la platita que tengo. No se hicieron ningún atado en entregármela en el mesón de Servicio al Cliente. Para hacerla oficial y bacán, le pusieron un timbre del banco, de ésos de presión. Listo. Con eso, partí al Ministerio de Relaciones Interiores a que me la tradujeran.

Obvio que el trámite no podía ser tan simple.

Llegué al Ministerio y me enteré que para poder traducir el documento, primero tenía que estar legalizado. Había que legalizarlo ahí mismo, asi que ningún drama. Hice la filita, el trámite de legalización era veloz asi que en pocos minutos le estaba pidiendo a una señora que me legalizara el documento.

Me dijo que no podía, porque el documento no traía firma. Que fuera donde un notario para que me lo firmara, y luego al Ministerio de Justicia para que me legalizaran la firma del notario.

Partí donde el notario. Tuve que esperar. Ahí me dijeron que, como el documento no traía firma, tenía que firmarlo yo y que el notario lo… notariaba. O algo así. No caché. Pero como venía con el timbre del banco, me dijeron que el documento estaba OK asi que no había problema. Lo firmé yo, lo firmó el notario, y partí a legalizarlo al ministerio de Justicia. En el ministerio de Justicia había una filita corta, y ni miraron el papel, sólo lo timbraron. Ahí de vuelta al ministerio de Relaciones Exteriores, donde volvieron a legalizar el documento, y de ahí por fin a hacer fila para las traducciones.

Cuando al fin llegué donde la niña de las traducciones, me dijo que no me podían traducir el documento, porque estaba mal legalizado. ¿Cómo puede estar mal legalizado, si tiene todas las firmas y timbres y todo está legal? Pues nada servía, porque el documento tenía que venir con una firma de un funcionario del banco, y tenía que estar notariado por el notario donde el funcionario del banco tenía registrada la firma. Nada que hacer, la chica no me acepetó el bendito documento con los montones de timbres en el que ya había invertido media mañana, y algo de plata también. Lo que sí me dijo es que la traducción me salía como 20 lucas… 20 lucas que me podría ahorrar, si el banco simplemente me diera una carta en inglés con el monto que tengo en mi cuenta corriente.

Partí de vuelta al banco a ver si podía conseguir que algún funcionario del banco me firmara el documento, y me dijera dónde tenía que ir a notariarlo. Me atendió un joven en el mesón de Servicio de Atención al Cliente. Sergio se llama, y le conté toda mi historia. Decidió hablar con su jefe, y justo el jefe iba pasando por ahí asi que yo pude oír un poco de la conversación. El jefe dijo algo así como que él no firmaba nada, que el documento (que ya estaba entero legalizado) no correspondía. Luego de que Sergio le insistió un poco, el jefe quedó de atenderme personalmente, pero después de un rato porque estaba ocupado.

Asi que me senté a esperar al jefe. Su nombre es Francisco San Martín. Esperé y esperé un buen rato, mientras atendía a alguien que quería recuperar un sobre o algo así. Después llegó una señora, y se metió a la oficina antes que yo. La vieja viva me cagó, asi que tuve que esperar que la atendieran a ella. Para que nadie más se avivara, me paré cerca de la puerta del cubículo del tipo en cuestión, y pude escuchar parte de la historia de la vieja viva. Básicamente, caché que el tal Francisco San Martín era uno de esas personas políticamente correctas, que dice lo que la gente quiere oír, pero que en el fondo no le importa mucho lo que pase. Lo llamaban por teléfono a cada rato, y él contestaba a pesar de que la vieja viva le estuviera hablando: “tengo que contestar esta llamada” -le dijo en una ocasión -”que es un negocio de 500 millones de pesos, tan importante como el suyo”. Sí claro, si fuera igual de importante, entonces no habría interrumpido a la vieja viva. Como sea, una vez que terminó de atenderla y la dejó contenta, agarró el teléfono de nuevo y le dijo a quien estaba al otro lado de la línea “No te podía contestar porque tenía a una cliente delante y me la acabo de sacar de encima”. Eso de “me la acabo de sacar de encima” me confirmó lo que yo sospechaba: muchas ganas de ayudar el tipo no tenía, sólo estaba tratando de deshacerse de la vieja viva.

Al final, el tal Francisco me atendió, haciéndose el simpático. Después que yo había esperado ya mucho rato. Le expliqué lo que yo necesitaba, lo que el banco me había entregado, y por qué no me servía. Él me dijo de entrada que “una carta en inglés NO me iban a dar”. Declaró que él no hablaba inglés, que no iba a hacerme una carta inglés, y que él no la iba a firmar. Dijo que tampoco me iba a firmar el documento que me habían entregado antes, y que el único documento legal que el banco me podía entregar, era la cartola de cuenta corriente. La cartola que antes me llegaba mensualmente, hasta que decidí que no valía la pena acumular tanto papel y pedí que mejor me la enviaran por correo electrónico. Esa cartola -en español- es lo único que ellos podían darme. Además, me dijo que igual iban a solicitar un certificado emitido en inglés, pero que lo más probable era que el requerimiento diera botes por todos lados y que nadie lo cumpliera. Yo pensaba usar la cartita bajo la manga, ésa que he escuchado es infalible y que mucha gente usa con mucho éxito, hasta que él se anticipó a mi movida y me arruinó. Me dijo “Y si este banco no puede cumplir con tus requerimientos, entonces vas a tener que tomar tu plata e irte a otro banco que sí los cumpla”.

Ahí como que me emputé. Obvio que nunca me compré eso de “nuestros clientes, nuestra pasión”, pero acá me estaban demostrando que no les importa en lo mas mínimo tenerme como cliente.

Francisco al final llamó de nuevo a Sergio y le pasó el cacho a él: le dijo que me consiguiera una cartola de cuenta corriente, las que se envían por correo, y que además hiciera una solicitud de un certificado en inglés “a quien correspondiera”. El pobre Sergio, que no tenía la culpa y que es quizás el que más intentó ayudarme, empezó a llamar para todos lados para ver cómo podía hacer lo que el jefe -y yo- le pedíamos. Al final, parece que hasta tenía problemas para sacar incluso una cartola oficial (podía sacar copias, pero eso era precisamente lo que me dieron en un principio y que no me había servido). Después de mucho rato, Sergio me pidió que lo acompañara a hablar otra vez con su jefe. Le dijo algo asi como que tal vez se podía conseguir algo por el lado comercial. Y entonces Francisco dijo “Pero, ¿qué te van a dar en comercial? ¿una carta en inglés?” que es justo lo que yo necesito.  Luego Francisco agregó “¿y quién va a firmar esa carta? Yo no lo voy a hacer”. Otra vez con el susto de firmar la carta. Asi que al final el pobre Sergio hizo los requerimentos, y me dijo que “me llamará” si consigue algo.

No estoy aguantando la respiración… sospecho que nunca me llamará.

Al final, el cuento es re-simple: yo necesito una carta del banco, en inglés, que diga cuánta plata tengo en mi cuenta corriente. Y el banco no es capaz de hacerme tal carta.

Y no puedo creer que yo sea el primer cliente de CorpBanca que intenta sacar una visa de estudiante… ¿qué habrán  hecho los otros clientes antes que yo? ¿por qué me ha costado tanto conseguir la carta? Yo creo que es simplemente que no he hablado con las personas apropiadas… he tenido la mala suerte de toparme con quienes tienen la peor voluntad. Si bien Francisco me explicó que lo que yo le pedía no estaba dentro de las normativas de la Ley de Bancos y no se cuánta cuestión más, es decir, que Corpbanca no estaba obligado por la ley a darme el documento que yo pedía, eso no significa que sí entregarme tal papel sea ilegal. Al final, la plata es mía y el banco me la guarda! Si yo le pido un papel que diga cuánta plata me tiene guardada, es obvio que debieran poder entregármelo!

Asi que ahora voy a intentar escribirle una carta a alguien más importante en el banco, para ver si consigo algo. Si no… voy a tener que buscar otro banco que sí pueda darme un documento como el que necesito, y pasar toda mi platita para allá.

10 comentarios

10 comentarios sobre “PhD Update: I hate Corpbanca”

  1. cruz el 13 May 2009 a las 4:24pm

    ¡Que horror!, aunque lamentablemente me lo imagino a la perfección :(

    Lo primero que se me viene a la cabeza es lo que dices, que tú “no debes ser el primer caso”. Yo me acuerdo que para poder matricularme en la U de aquí, tuve que legalizar y traducir todos mis títulos y grados, concentración de notas y certificado de nacimiento. Eso implicaba pasar por el registro civil, ministerio de justicia, ministerio de educación, relaciones exteriores, una “traductora oficial” en el sentido que es reconocida por el consulado francés,… y finalmente por el consulado de Frnacia para la última legalización.

    Lo bueno es que para hacer todo eso, en Conicyt me dieron el contacto de una persona en el Instituto Chileno-Francés quién me dio un papel con todos los pasos y procedimientos para obtener todas las firmas (algo así como un checklist), lo cual me sirivó haaaaarto.

    Con lo que se me ocurre que, como no debes ser el primer caso, talvez no pierdas nada con llamar o preguntar en el Instituto Chileno Norteamericano. Estoy seguro que, al menos, deben ser más simpáticos que en la embajada, y espero que al menos conozcan los procedimientos. En una de esas hasta saben “qué banco” te da el maldito papel (no sería capaz de jugármela por ninguno).

    Mucha suerte … y ¡ánimo!

  2. Borghal el 13 May 2009 a las 4:39pm

    Excelente idea. ¡Gracias! En efecto, acabo de descubrir que en el norteamericano también hacen traducciones… tal vez sean igual de oficiales para los gringos, voy a averiguar.

  3. Mauricio Caroca el 13 May 2009 a las 4:43pm

    Esa persona que “decía” llamarse “jefe” es el “Agente” del Banco? porque si no lo es, pida hablar con el Agente, el de seguro le solucionara el problema, y ademas puede criticar la labor de el que lo atendió, que mas encima no hace bien su pega.
    Saludos!

  4. Juan J. Cuéllar el 13 May 2009 a las 5:26pm

    Y en paralelo puedes mandar un bonito correo a Línea Directa de El Mercurio. Sólo así logré que Telefónica instalara el servicio en mi casa.

  5. karin lizana el 13 May 2009 a las 10:20pm

    Those bastards!!!
    A seguir adelante o en el peor de los casos a cambiarte de banco…

    suerte

  6. jesus el 14 May 2009 a las 8:54am

    Que lata, y tiene que ser un certificado/cartola de cuenta corriente?
    No puedes tomar un depósito a plazo, para lo que te pasan un papel “legal” y llevar eso?

  7. Nacho el 18 May 2009 a las 4:25pm

    No le des vueltas, Borghal: si te dijeron eso de “si no podemos atender tus requerimientos, vete a otro banco que sí lo haga”, haberle tomado la palabra. Menudo impresentable. No les des la satisfacción de seguir como cliente suyo. Con casos como el tuyo comprendo mejor películas como “Taxi Driver”.

  8. arale el 26 May 2009 a las 3:21pm

    :S
    Yo que tu mando ASIIII una carta hacia reclamos de ese banco, y de pasadita buscar otro banco mas serio …

    Saludines :)

    PD: tremenda odisea, se nota q tienes muuucha paciencia :)

  9. [...] de pasar rabias con Corpbanca, historia que detallé en un post anterior, al final la cosa mejoró un [...]

  10. Nelson Alvarez Sanhueza el 08 Jun 2009 a las 10:50am

    A Mauricio quisiera comentarle que según lo que leo efectivamente el tipo era el agente del banco, y que SI existen muchos agentes así. Lo digo tanto como cliente como ex ejecutivo de cuentas en varios bancos.

    Es increíble como los funcionarios de tu banco pueden hacer la diferencia entre un banco bueno y uno pésimo. Aunque yo era como las pelotas en algunas funciones, siempre le decía a mis clientes: “No existe un banco bueno o malo, existen ejecutivos buenos y malos. Su banco lo hace su ejecutivo”

    Yo hice un montón de cartas y le ponía los timbres y me conseguía las firmas registradas con buena voluntad si es que yo no podía firmar, y si la cosa era muy complicada llamaba o le mandaba un mail al abogado del banco y conseguía su visto bueno para emitir las cartas. Es cosa de hacer las gestiones.

    Borghal por favor denuncia a ese agente, manda un reclamo oficial al banco, incluso si puedes averigua el nombre del presidente del banco o del gte gral y mandale una carta a el, con copia al agente para que se recague. Lo digo pq a mí en el Chile me la hicieron un par de veces, incluso cuando yo no tenía la culpa. Acúsalo pq lo más probable es que no seas el primero y además seguro que trata como las pelotas a sus funcionarios.

    Saludos,

    Nelson Alvarez Sanhueza
    Ing. Comercial y suscriptor de este blog hace años.

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