Sep 26 2005
Just So Stories
HEAR and attend and listen; for this befell and behappened and became and was, O my Best Beloved, when the Tame animals were wild. The Dog was wild, and the Horse was wild, and the Cow was wild, and the Sheep was wild, and the Pig was wild–as wild as wild could be–and they walked in the Wet Wild Woods by their wild lones. But the wildest of all the wild animals was the Cat. He walked by himself, and all places were alike to him.
Así empieza "The Cat That Walked by Himself", un cuento de Rudyard Kipling. Para mí, era "El Gato que iba Solo", y era un libro cuadrado con grandes letras y hermosos dibujos a tinta que mi madre nos leía a mi hermana y a mí cuando éramos chicos.
El relato me fascinaba, y a la vez me ponía muy triste. Desde esa época que siento afecto especial por los gatos: en mi casa siempre hubo gatos y, aparentemente, siempre los habrá. Los recuerdos de "El Gato que Iba Solo" siempre se me mezclan con las imágenes que veía cuando escuchaba "Un Gato en la Oscuridad" de Roberto Carlos, y me llenaban de una tremenda nostalgia.
Hace un par de días recordé este cuento, y decidí usar el poder de Google para encontrar sus orígenes. Me sorprendió descubrir que el cuento apareció en el libro "Just So Stories", publicado en 1902. El autor es Rudyard Kipling que, si no me equivoco, es el que escribió "El Libro de la Selva".
No pude encontrar la edición exacta que me leía mi mamá, como para comprarla, pero descubrí que el texto completo del libro se encuentra en varios sitios públicos. Incluidas las imágenes que se parecen a las que mi mente recuerda. Creo que las hizo el mismo Kipling.
Asi que cuando tengan tiempo y ganas de leer un relato infantil que tiene más de cien años, lean The Cat That Walked by Himself.
Hey browi!
Ahora estuve, con la cabeza llena de recuerdos, mirando la página donde está el cuento. No son las mismas imágenes del que teníamos, pero al ver éstas, pude revivir el recuerdo de las otras con más claridad. Y me acordé de que me gustaban tanto porque me inspiraban cierto temor. Ahora me doy cuenta de que no eran imágenes para niños… y ciertamente, el cuento no debe estar dirigido a los niños… es bastante profundo y aunque no estoy segura de haberlo comprendido en esa época, es uno de los recuerdos que más he atesorado en todos estos años. De hecho, como te comentaba en el mail, también el año pasado inicié una caza infructuosa de la edición que teníamos. Era francamente mágica. Siempre cuento la historia de este cuento que perdimos. Ya no sé si lo perdimos como yo digo o lo imaginé. Luego podemos comparar versiones. Por mientras, pasa por mi blog, hay algunas palabrillas para ti.
Besos!